|

CHA
celebra su aniversario con un homenaje a los fundadores
Quince
años es una edad importante y más en la vida de un colectivo que, tras
una infancia difícil y solitaria, se está abriendo paso, ganándose la
mayoría de edad con un gran esfuerzo.
Por eso,
esta vez el 29 de junio nos pedía una celebración especial, cargada de
emoción, de cariño y de ganas de echarse hacia el futuro aprovechando el
impulso.
La ocasión
lo merecía. La gente de CHA abarrotó el salón de actos de Ibercaja en
un acto político en el que el medio centenar de militantes que
participaron en el proceso fundacional del partido recibieron el aplauso
de todos y una simbólica rama de boj. El Secretario General José Antonio
Acero previamente había enmarcado el acto, en un 29 de junio aniversario
de la abolición de los fueros en 1707 por el primer Borbón, pero que se
convertía en fecha de esperanza para Aragón al nacer CHA, una fuerza en
constante crecimiento, que va a ser decisiva en los próximos años. En
representación de los fundadores, que subieron uno a uno al escenario,
Azucena Lozano, que encabezó la primera Maya de Pleitos y que presidió
el partido desde 1988 a 1995, recibió un pergamino como reconocimiento a
la tarea colectiva de esa etapa. Azucena, sobreponiéndose a la emoción,
repasó algunos momentos de la prehistoria de CHA, se ratificó en los
valores de la izquierda que caracterizan al partido y quiso destacar a
algunos compañeros que le habían acompañado en esta etapa. También
participaron en el acto los dos ex secretarios generales: Chesús Bernal
no sólo leyó un escrito de Labordeta, lleno de ternura y esperanza, sino
que también aportó su convicción de que CHA es un instrumento cada vez
más útil para nuestro pueblo y se ratificó en la necesidad de conservar
la audacia, la tenacidad, el trabajo y, sobre todo en estos momentos de
buenas expectativas, la humildad. Por su parte, Chesús Yuste presentó de
forma irónica un libro conmemorativo, que recopila artículos y fotografías
con los que calibrar la coherencia de nuestro discurso, a la vez que
permite repasar la historia reciente de Aragón desde el punto de vista
del nacionalismo de izquierda.
Un
discurso del Presidente Bizén Fuster cerró el acto. Tras analizar
algunos asuntos de la actualidad política, con especial énfasis en el
conflicto hidrológico, Fuster reconoció el esfuerzo de mucha gente, el
sacrificio de horas y de kilómetros, sin el cual difícilmente se hubiera
podido llegar a donde se ha llegado: el único partido fundado tras la
Transición que ha logrado consolidarse en el escenario político. “Sin
todos esos compañeros que han hecho muchas cosas, grandes o pequeñas, no
hubiéramos pasado del primer mítin de cien personas en el Parque de
Atracciones a los 8.000 que tomaron la Plaza de Toros el año pasado, ni
hubiéramos crecido de los 6.000 votos de las primeras elecciones a los
75.000 de las últimas.” El Presidente reconoció la labor de todos en
este partido, desde los que pegan los carteles hasta los que ponen la voz
en las tribunas de las instituciones.
La
celebración sirvió también para presentar un vídeo y una exposición
fotográfica y de carteles que, con vocación itinerante, acercará a lo
largo de los próximos meses la historia de este proyecto a todos los
militantes y amigos de CHA en todas las comarcas aragonesas.
15
años construyendo el futuro

Bizén Fuster Santaliestra
Presidente Nazional de CHA
Hace casi quince años, desde nuestro primer cartel electoral, animábamos
a los aragoneses a sembrar el futuro. Ahora, desde la atalaya de nuestra
VI Asambleya Nazional, nos preparamos para encarar el futuro. Quince años
ocupados en el futuro, construyéndolo en definitiva. Y, sin embargo,
todavía no hemos alcanzado el futuro que soñamos para Aragón, aunque
cada vez tenemos mejores herramientas para darle forma y nuestro mensaje
llega y cala cada vez mejor en amplios sectores de la ciudadanía
aragonesa. Quince años merecen hacer un breve alto en el camino, mirar el
punto de partida casi olvidado, brindar con los compañeros y seguir
adelante. Por eso, hemos querido que esta fecha no pasara inadvertida.
Este mensaje es una pequeña aportación conmemorativa, pero nunca nostálgica.
Nace desde el pasado, pero para reafirmarnos en nuestro compromiso de
futuro con nuestro país.
No surgimos por generación espontánea cuando irrumpimos en las Cortes de
Aragón hace seis años o en el Congreso el año pasado. Llevábamos
muchos años ya en la brecha, ha habido que trabajar mucho para llegar
hasta aquí, y aún nos queda mucho trecho por recorrer. Por eso queríamos
recordar este proceso, porque quienes se han incorporado a este proyecto
en los últimos años tienen derecho a saber los obstáculos que hubo que
sortear en las primeras etapas. Hay una historia, la de los tiempos duros,
cuando nos desgastábamos intentando asomar la cabeza en un escenario
donde los papeles ya se los habían repartido las organizaciones creadas
en la transición; una historia de escasez de medios, cuando aprendimos a
multiplicarnos y a agudizar al máximo nuestras ideas, porque sabíamos
que nuestra causa no nos permitía que, siendo pobres, dejáramos de ser
listos; una historia de crecer poco a poco y de defender muchas propuestas
en solitario, pero con la convicción de que el tiempo nos iba a ir dando
la razón.
De aquellos tiempos nos ha quedado el sentido austero de la vida política,
que ejemplificamos aplicando el sueldo histórico a nuestros cargos públicos,
así como administrando con mimo los medios de que disponemos. Del
recuerdo de los inicios, nos queda el reconocimiento a quienes se
entregaron a este proyecto y también a quienes nos respaldaron cuando no
era fácil hacerlo. Y nos queda, sobre todo, el proyecto: las causas que
nos condujeron a fundar CHA continúan intactas, por eso nuestros
objetivos fundacionales permanecen vigentes.
No vamos a negar que Aragón ha cambiado en estos años, aunque no tanto
como nosotros hubiéramos querido.
Los grandes retos continúan esperando respuesta, las grandes
infraestructuras siguen esperando las consignaciones presupuestarias,...
pero algunas cosas sí han cambiado, aunque sea sólo un poco y eso debe
animarnos a ver el porvenir con esperanza, aunque sin renunciar a un
fuerte espíritu crítico. Esperanza, porque, al menos en parte, la gente
de CHA ha contribuido a esos cambios. Por eso, estamos convencidos de que
en los próximos años los cambios serán aún mayores y que el
crecimiento político, social y también electoral de CHA va a contribuir
a propiciarlos, más temprano que tarde.
¿O no se ha recuperado en esta década y media algo de la autoestima
necesaria para defender lo propio? Está claro que los aragoneses de los
ochenta estaban inmersos en el desencanto fruto de la transición,
desilusionados por el frenazo autonómico, sobre todo, pasivos... Ahora
400.000 aragoneses han sido capaces de inundar las calles y la Plaza del
Pilar para defender el Ebro, y fueron a Madrid de forma multitudinaria.
Ahora la olvidada Teruel ha despertado y, con diversas movilizaciones y
con un paro general de 24 horas, ha golpeado en las conciencias de todos
poniendo las reivindicaciones de los territorios de interior en la agenda
política. Y no olvidemos que también el Pirineo, la montaña, realizó
un paro sin precedentes para expresar su rechazo contra los grandes
embalses. Semejante espíritu reivindicativo, superior al de las
manifestaciones autonomistas de 1992 y 1993, supone un crecimiento de la
conciencia colectiva. También el auge electoral de nuestro partido forma
parte de ese proceso y con toda seguridad es tanto causa como efecto.
De esa autoestima participa la creciente recuperación de nuestras señas
de identidad, entre las que los pasos cada vez más firmes hacia el
reconocimiento de la realidad trilingüe de Aragón y la normalización
lingüística son sólo la parte más visible del iceberg. También está
cambiando la organización territorial aragonesa, en una transformación
impensable hace muy poco, a pesar de las leyes aprobadas por unanimidad:
por fin hay Comarcas constituidas que van a empezar a asumir competencias.
Hoy podemos decir con satisfacción que la comarcalización es ya un
proceso imparable. Y podemos decir con orgullo que sin nuestro impulso no
se hubiera desbloqueado el proceso de transferencias desde las
diputaciones provinciales que debe culminar en su vaciado competencial.
Los próximos años van a ser apasionantes en este sentido: asistimos a
toda una revolución territorial, en la que CHA tiene muchas cosas que
decir.
Últimamente
desde las instituciones públicas aragonesas se ponen encima de la mesa
proyectos que requieren el consenso, buscando el acuerdo en los asuntos
que para Aragón son "cuestiones de estado", y sin duda las
iniciativas de CHA han tenido que ver en ello (diseñar un modelo de
financiación autonómica beneficioso para nuestra singularidad
territorial, poner en marcha un plan integral de política demográfica,
aprovechar el paso del AVE para responder a las necesidades de comunicación
y urbanísticas de Zaragoza y su entorno, impulsar una política
audiovisual propia, ofrecer alternativas desde el interés público para
la ubicación de la Exposición universal,...). Ojalá no tardemos mucho
en ver los frutos de estas y otras propuestas.
Una selección para ver Aragón
Este libro es
una amplia selección y aún así seguramente echarás cosas en falta.
Junto a un manifiesto fundacional y algún extracto de los primeros
discursos en las principales instituciones, el lector encontrará un
ramillete de artículos de opinión de quienes hemos asumido las
responsabilidades nacionales de CHA durante este período, que le debe
permitir constatar la coherencia en nuestro discurso a lo largo de los años
(nacionalismo, federalismo, comarcalización, política hidrológica,...),
pero también servir de espejo de una realidad aragonesa que ha ido
cambiando. Este libro es un repaso histórico del Aragón más reciente
desde el punto de vista del nacionalismo de izquierda (desde el Gobierno
de Gómez de las Roces y sus relaciones de amor/odio con el PP, hasta la
lucha contra el Plan Hidrológico Nacional y sus trasvases, pasando por
las manifestaciones por la autonomía plena o el esperpéntico episodio
del bienio de Marco y Gomáriz). Obviamente el lector también podrá
encontrar los hitos de CHA, las razones que guiaron nuestra participación
decisiva en las movilizaciones tanto del ciclo 1992-93 como del 2000-01,
las conclusiones que emanan de nuestros congresos o el balance de nuestros
resultados electorales. Precisamente para facilitar esta lectura con
vocación histórica, hemos añadido un breve preámbulo a cada artículo
para ubicarlo en su contexto.
Tampoco han cabido todas las fotografías que testimonian este proceso. Ha
habido que elegir y destinar la gran mayoría a componer una exposición
que, con vocación itinerante, queremos que acerque la historia de este
proyecto a todos los militantes y amigos de CHA en todas las comarcas
aragonesas. La veintena de fotos que el lector podrá observar en estas páginas
están ordenadas cronológicamente, pero también tiene pleno sentido el
estudio comparativo de personas o acontecimientos vistos con el paso de
los años. Sin duda, tendrá gracia ver cómo hemos cambiado, lo jóvenes
que éramos los fundadores y lo un poco menos jóvenes que somos ahora.
Nuestra pequeña historia
Es posible
que la intrahistoria de CHA no aparezca reflejada en estos artículos, por
eso no estará de más trazar aunque sólo fuera una pincelada, como un
guiño a muchos compañeros que han hecho muchas cosas, grandes o pequeñas,
pero absolutamente imprescindibles durante todos estos años: desde las
pesadillas de algunos para levantar el local "Purnas", que fue
el primer patrimonio del partido y que nos permitió afrontar con cierto
margen los primeros envites electorales, hasta los desvelos de otros en
estos días para buscar una nueva sede nacional más grande y sin barreras
arquitectónicas; desde las primeras notas de prensa más bien artesanales
repartidas a mano de una en una hasta la inmediatez del fax y ahora del
correo electrónico; desde el primer "Aragón Libre", completado
con recortes de prensa, hasta la actual edición a colorines o el sitio
web que nos pone en la Red al alcance del mundo mundial; desde aquel campo
cuatribarrado de trigo y amapolas que los paseantes no lograban
identificar con un cartel electoral hasta la imagen de un grupo de
personas formando nuestras siglas que, desde las vallas preelectorales,
invitaba a sumarse a la "C" del proyecto "CHA"; desde
el centenar de asistentes al primer mitin en el Parque de Atracciones
hasta los 8.000 que tomaron la Plaza de Toros para empujar a Labordeta al
Congreso para que Aragón tuviera voz propia; desde aquella fotocopiadora
de segunda mano que había que abanicar para que aguantara hasta la
llegada de las nuevas tecnologías; desde la vieja sede nacional de Juan
Pablo Bonet, que se nos quedó cutre casi sin darnos cuenta, hasta la sede
actual, que se nos va quedando pequeña, pero en la que deberemos
continuar un tiempo más;... Muchas pequeñas historias, muchos rostros,
muchas pequeñas batallas, algunos éxitos, pocos fracasos y además no
definitivos, en los que seguro que acabamos venciendo antes o después.
Bertolt Brecht se preguntaba si las páginas inolvidables de la historia sólo
eran fruto de los grandes personajes, si Julio César no llevó consigo
siquiera un cocinero a la conquista de las Galias. Que nadie caiga en la
tentación de creer que la historia la hacen líderes carismáticos o
reyes o guerreros. La historia la vamos haciendo entre todos. También la
historia de Aragón y la pequeña historia de Chunta Aragonesista la vamos
haciendo entre todos.
A unos nos ha tocado dar la cara en un momento u otro, tomar la iniciativa
en determinadas circunstancias, asumir tareas de dirección a nivel
nacional o comarcal, incluso encabezar candidaturas electorales y subir a
las tribunas de las instituciones a poner voz a este proyecto. Pero detrás
hay muchísima más gente. Cada vez más, por cierto. Los que dedicaron su
tiempo y su dinero en los difíciles comienzos, los que han recorrido las
comarcas durante estos quince años, los que han pegado los carteles, los
que han participado en los debates, los que han aportado sus sugerencias,
los que han elaborado documentos,... ellos y ellas son el partido.
Pero también lo son, de alguna manera, los electores, los 75.000
ciudadanos y ciudadanas que han escogido a la vez la papeleta de CHA,
entregándonos la enorme responsabilidad de representarles en las
instituciones y dándonos la oportunidad histórica de poner en marcha
nuestras propuestas, de convertir en realidad nuestras ideas.
Unos y otros son responsables de lo que CHA ha llegado a ser hoy y de lo
que podremos llegar a ser dentro de otros quince años. La historia, pues,
nos corresponde escribirla entre todos y estoy seguro de que quien lea
estas páginas también sabrá encontrar su sitio.
Aragón, 29 de junio de 2001, quince años después.
Inicio
página |